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Visado de nómada digital

El visado de nómada digital es un permiso de residencia temporal que te deja vivir en un país mientras trabajas en remoto para clientes o una empresa de fuera. Está pensado para quien cobra a distancia, no para buscar empleo local.

El visado de nómada digital es un permiso que un país concede para que vivas allí de forma legal mientras tus ingresos llegan desde fuera de sus fronteras. La idea de fondo es sencilla: conservas tu trabajo, tus clientes o tu empresa en el extranjero, y el país de acogida solo te da un sitio donde estar. Es otra cosa muy distinta del visado de trabajo, que da por hecho que vas a ocupar un empleo local.

La mayoría de los programas te piden demostrar tres cosas: ingresos en remoto estables (normalmente expresados como un mínimo mensual o anual), un seguro médico que te cubra en el país, y un certificado de antecedentes penales sin cargas. La cifra exacta de ingresos cambia muchísimo de un país a otro, así que toma cualquier número que leas como un punto de partida y confirma el requisito vigente en la fuente oficial antes de hacer planes con él. Lo habitual es que aportes una prueba de fondos y los extractos bancarios de los últimos meses.

El detalle que casi todo el mundo pasa por alto son los impuestos. Vivir en un sitio con un visado de nómada puede convertirte en residente fiscal allí, aunque el visado se venda como «ventajoso fiscalmente». En España, por ejemplo, ese estatus lo decide la Agencia Tributaria por el artículo 9 de la Ley del IRPF. ¿La regla? Si pasas más de 183 días al año en territorio español, o si aquí tienes el núcleo de tu actividad o de tus intereses económicos, Hacienda te considera residente y tributas por tu renta mundial. Y cuidado: la ley da por supuesto que resides en España si viven aquí tu cónyuge no separado y tus hijos menores, así que la carga de demostrar lo contrario recae en ti. Al instalarte tramitarás, además, el NIE y el empadronamiento en tu ayuntamiento.

Muchos de estos visados son, por otra parte, un tipo de permiso de residencia: pueden poner en marcha el reloj hacia una residencia de larga duración o generar obligaciones de declaración en tu país de origen. Si tu destino está en Europa, mira cómo encaja el visado con los límites de días del espacio Schengen, porque un visado nacional y las normas de estancia corta de Schengen no son lo mismo.

Antes de lanzarte, conviene ver para qué países cumples requisitos de verdad según tus ingresos y tu nacionalidad. Puedes pasar tu caso por el comprobador de visados para acotar la lista. Esto es información general, no asesoramiento: confirma los detalles con la fuente oficial de inmigración o con un profesional cualificado antes de actuar.

Dónde te lo encontrarás

  • Comparando países de destino en la web de inmigración de un gobierno, leyendo el umbral de ingresos y las normas de seguro de cada programa.
  • Rellenando una solicitud de visado y teniendo que subir extractos bancarios, un contrato laboral o de clientes, y un certificado de antecedentes penales.
  • Sentándote con un asesor fiscal en tu nuevo país para aclarar si tu estancia te ha convertido en residente fiscal y qué te toca pagar ahora.

Ponlo en práctica

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