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Convenio de doble imposición

Un convenio de doble imposición es un acuerdo entre dos países que decide cuál de ellos puede gravar tus rentas y cómo cada parte aplica deducciones o exenciones para que un mismo dinero no acabe tributando dos veces por completo.

Cuando vives, trabajas o generas ingresos a caballo entre dos países, los dos pueden reclamar el derecho a gravar la misma renta. Un convenio de doble imposición (a veces llamado convenio fiscal o CDI) es el acuerdo que firman esos dos gobiernos para resolverlo. Fija las reglas de quién grava cada tipo de renta (sueldo, pensiones, dividendos, trabajo por cuenta propia) y cómo el otro país se aparta, te aplica una deducción o exime la renta para que no tributes por entero en ambos lados.

Esto cobra importancia en cuanto te mudas. Si pasas a ser residente en un sitio nuevo pero sigues teniendo ingresos de tu país de origen, un inmueble en el extranjero o clientes en remoto repartidos por varios países, un convenio puede ser justo lo que evita que tu factura fiscal se duplique. Normalmente funciona de la mano de tu residencia fiscal, y cuando ambos países te consideran residente, la regla de desempate recogida en el convenio decide quién gana. Puedes hacer una primera comprobación de tu situación probable con el verificador de residencia fiscal gratuito.

Lo que se le escapa a casi todo el mundo es que un convenio no borra tus obligaciones de forma automática. A menudo tienes que presentar declaración en los dos países y solicitar la deducción de forma activa, a veces con un certificado de residencia fiscal o un formulario concreto. En España, además, hay un paso previo que mucha gente pasa por alto: antes de mirar el convenio, Hacienda aplica el artículo 9 de la Ley del IRPF, que te presume residente si pasas más de 183 días en territorio español o si el núcleo principal de tus actividades o intereses económicos está aquí. Mientras encaje uno de esos supuestos, tributas por tu renta mundial, y la deducción por doble imposición internacional (artículo 80 de la misma ley) la reclamas tú en tu declaración, el Modelo 100, con el límite de lo que ese mismo ingreso habría pagado en España. Los convenios tampoco suelen cubrirlo todo: las cotizaciones a la Seguridad Social, los impuestos locales y ciertos tipos de renta pueden quedar fuera o regularse mediante acuerdos aparte. Y si tu trabajo en el extranjero crea un establecimiento permanente, ese país puede gravar allí los beneficios de la actividad sin importar dónde vivas tú personalmente.

Las condiciones de cada convenio varían mucho según la pareja de países, y muchos países no tienen ninguno firmado entre sí. Cuando ocurre eso, dependes de la deducción unilateral que ofrezca cada parte. Esto es información general, no asesoramiento. Confirma los detalles con la Agencia Tributaria o con un asesor fiscal especializado en fiscalidad internacional antes de basarte en cualquier posición del convenio.

Dónde te lo encontrarás

  • Al presentar tu primera declaración de la renta tras la mudanza, cuando tienes que declarar las rentas obtenidas en el extranjero y solicitar la deducción del convenio para que no tributen dos veces.
  • Al montar un trabajo en remoto o por cuenta propia desde el extranjero y comprobar si tu país de origen sigue teniendo derecho a gravar esos ingresos.
  • Al pedir un certificado de residencia fiscal a un país para entregárselo al otro y que aplique el tipo reducido del convenio sobre dividendos, intereses o pensiones.

Ponlo en práctica

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