Glosario
Normas CFC (transparencia fiscal internacional)
Las normas CFC permiten que tu país de residencia fiscal grave los beneficios de una sociedad extranjera que controlas, aunque esa sociedad nunca te reparta el dinero, para evitar que se acumule renta en pantallas de baja tributación en el extranjero.
Cuando te mudas al extranjero y montas una sociedad en otro país, quizá des por hecho que sus beneficios no tributan en casa hasta que de verdad te los pagues a ti mismo. Las normas CFC pueden darle la vuelta a eso. Si un país decide que tú «controlas» una sociedad extranjera —normalmente por la participación, los derechos de voto o por quién la dirige de verdad— puede gravar parte o todo el beneficio de esa sociedad como si fuera tu propia renta personal, en el mismo ejercicio en que se genera.
Estas normas existen para frenar una jugada muy habitual: constituyes una sociedad en un lugar de baja o nula tributación, dejas el beneficio dentro de la empresa y no lo repatrías nunca. La mayoría apuntan a las rentas «pasivas» —intereses, cánones, dividendos y, a veces, propiedad intelectual y cobros intragrupo— y a sociedades situadas en jurisdicciones de baja tributación. Pero los detonantes exactos cambian mucho de un país a otro: el porcentaje de control, el umbral de tipo impositivo que cuenta como «bajo», qué rentas quedan atrapadas. En España el régimen de transparencia fiscal internacional vive en el artículo 91 de la Ley del IRPF (su gemelo para sociedades es el artículo 100 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades): se activa cuando tienes al menos el 50 % de la sociedad extranjera y esta ha pagado por esas rentas menos del 75 % de lo que habrían tributado en España. Cuando salta, imputas el beneficio en tu declaración aunque no hayas cobrado un euro. Eso sí, queda fuera la sociedad que desarrolla una actividad económica real, con medios materiales y personales propios. Otros países, en cambio, no dejan esa puerta abierta.
El matiz que se le escapa a mucha gente: esto va de dónde resides tú fiscalmente, no de dónde está la sociedad. Una estructura extranjera impecable puede seguir siendo transparente para tu nuevo país de residencia si la gobiernas desde el sofá. Esto se solapa con el establecimiento permanente: dirigir la sociedad desde la mesa de tu cocina puede crear también una presencia gravable allí. Es también la razón por la que una US LLC o una sociedad estonia con e-Residency no son automáticamente un envoltorio libre de impuestos: el país donde vives tiene algo que decir. Si estás eligiendo dónde montar la empresa, nuestra herramienta de dónde crear tu empresa te ayuda a sopesar los pros y los contras.
Esto es información general, no asesoramiento: dentro del derecho tributario, las normas CFC están entre las que más dependen del país y de los hechos concretos de cada caso. Confírmalo con la Agencia Tributaria o con un asesor fiscal especializado en fiscalidad internacional antes de dar ningún paso.
Dónde te lo encontrarás
- En la declaración de la renta, cuando tu nuevo país te pida declarar las sociedades extranjeras que posees o controlas e imputarte sus beneficios no distribuidos.
- En el primer correo de tu asesor tras la mudanza, preguntándote quién gestiona de verdad, en el día a día, tu sociedad extranjera u «offshore».
- Al comparar opciones para constituir tu empresa y descubrir que una jurisdicción de «0 % de impuestos» deja de ser del 0 % en cuanto entran en juego las normas CFC de tu país de residencia.